Lo confieso,
no soy ascética por la perfección espiritual
yo más bien llevo el espírituen las partículas del perdón.
A veces la dureza de mis reproches,
me debilitan por el filo.
Lo confieso,
me replico y me abrocho el pecho,
mi armadura es un evento de intimismo circular.
He fracasado en demasiadas ocasiones sin fecha,
y aún así me conmemoro como una imposible.
Nunca fui ejemplar,
ni pretendi domar la vida de la doctrina.
La locura es un don de prisas sin rapidez.
Hago el amago de la disculpa,
más bien sé que merecí disculpas que no me dieron.
Mi espera no ataja con tiempo,
es mundialmente conocido que el reloj
no apremia a los que lo llevan sobre la muñeca.
Los días son simples lecciones de bolsillo.
Lo verdaderamente importante vean,
son las lecciones. Y no los días.
Lo confieso:
Me tropecé en el barranco de los sueños de espuela.
Quizá habría sido mejor sentar mi temple en el abismo
y dejar que contemplase un infinito de humo.
Y me arrepiento de haberme consumido por culpas.
Culpas que a lo sumo, nunca fueron sólo mías.
Y me llamó la inocencia del primer paso
para colgarme con un aliento frío y un café nocturno.
Porque si la locura es un don de prisas sin rapidez,
le lavo los ojos al mundo embarazado de dolencia.
Y vean,lo importante son las lecciones.
No los días.
Cronos no era el héroe.
Los héroes eran sus súbditos.
Las chicas no lloran.
Hace 2 semanas